| Florestán Fernandes: una escuela hecha de tierra para los Sin Tierra |
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| 2009/08/16 | |||
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13/08/2009 Al bajarnos, unas chicas que iban a la escuela se ofrecieron a guiarnos y en el camino unos companeros nos recogieron y nos llevaron en su furgoneta hasta la misma puerta. El principio no podía ser mejor. Al llegar nos impactó el entorno: enorme con casitas bajas que eran dormitorios y un pabellón central con aulas, plenario, auditorio y laboratorio informático. Esta escuela, según nos explico Geraldo Gasparín, coordinador pedagógico del centro, es un espacio de formación política y su objetivo es la creación de conciencia crítica tanto de personas que están dentro del MST como de simpatizantes de movimientos sociales de toda América Latina. Actualmente se está llevando a cabo un curso de Teoría Política Latinoamericaca, en el que están participando 94 personas de 60 organizaciones de países de toda América Latina, Caribe y Mozambique, y otro de Geografía ligado a la Universidad pública de Brasil. También se realizan otras formaciones dirigidas a militantes de base o a dirigentes y se calcula que cada ano pasan por el centro unos 4500 alumnos. Además, los estudiantes realizan tareas comunitarias. El personal que trabaja en las instalaciones se ocupa principalmente de hacer la comida y del cuidado de los animales, mientras que el resto de labores productivas y de mantenimiento las realizan los propios alumnos. La escuela cuenta con 12 hectáreas de terreno y su construcción fue llevada a cabo durante 5 anos de forma voluntaria por 1200 militantes del MST de 20 estados diferentes. Curiosamente los materiales que se utilizaron para levantarla fueron tierra compactada y cemento que dieron forma a ladrillos compactos. Nació así en el ano 2005 una escuela hecha de tierra para los Sin Tierra. Durante nuestra estancia de 2 días pudimos compartir impresiones con los companeros que estaban estudiando, asistir a alguna de las clases y participar en la mística que realizan cada manana para recordar y revindicar sus luchas. También disfrutamos de sus partidos de fútbol (como no), y durante nuestros recorridos por el centro descubrimos la huerta agroecológica, los árboles frutales, dos piscinas para criar pescado que estaban en construcción , y a lo lejos, muy a lo lejos, gallinas, conejos, cerdos y un establo para 3 vacas lecheras que la escuela tiene con el objetivos de autoabastecerse. Nos hubiera encantado quedarnos y participar más de las clases, pero el tiempo apremiaba y aún teníamos muchas citas pendientes: participación en la jornada de movilización contra la crisis del 14 de agosto y las visitas a los asentamientos y acampamentos de Minas Gerais y Espiritu Santo!
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